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abr 01

 

Este jueves, 4 a las 18h estaré en el Madrid International LAB de Madrid Emprende hablando de Valoración de Startups:

LAS 4 LEYES: ¿En qué se basa la valoración de una empresa? Se puede valorar una startup o una empresa en desarrollo y con alto potencial de una forma objetiva y profesional??? Se transmitirá las 4 leyes que nos ayudará a valor nuestra empresa.

EL MÉTODO: Se entrará a explicar la metodología del descuento de flujo de caja y los conceptos de coste de capital, valor residual, TIR, Post-Money, Pre-money… para que lo entienda un no financiero.

CASO PRÁCTICO: A partir de un caso práctico realizaremos una valoración del proyecto emprendedor.

CONSULTAS PERSONALIZADAS: Los asistentes tendrán la posibilidad de preguntar dudas concretas de cómo aplicar el modelo a su propia empresa o proyecto emprendedor.

NETWORKING: Oportunidad para charlar libremente sobre financiación pública en una ambiente relajado.

 

Entradas Gratuitas:https://www.koliseo.com/finanziapyme/valoracion-de-startups

 

Iván García Berjano. Socio Director FINANZIAPYME
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feb 26

 

Primero es necesario aclarar una cosa para no llevarnos a engaños, no voy a dar la fórmula mágica para valorar tu empresa. Lo que sí voy a proporcionar es un método objetivo que justifique lo que puedes pedir. Luego entramos en este punto, de momento quiero transmitir el primer y más importante principio básico que hay que tener presente para valorar una empresa.

¿Qué crees que influye en la valoración de una empresa? El estado de madurez, si estás facturando, el valor de la tecnología, los resultados futuros, el ROI, el WACC… No voy a negar que en mayor o menor medida todo esto puede influir positivamente o negativamente sobre la valoración de una empresa, pero no es la esencia.

 

La Ley de la Pasta.

Tenlo claro, lo único que tiene verdadero valor es ¡¡¡la pasta!!! Y por tanto, el valor de tu empresa está únicamente relacionado con la capacidad futura de generar dinero. Imagen Ley de la PastaEs muy sencillo, cuando un inversor vaya a invertir en una empresa pensará en muchas cosas, pero finalmente todos esos factores se traducirán a: si yo meto 100k quiero sacar 1000k en 5 años.

Simple y llanamente, yo pongo 100 y quiero 1.000, 400 u 800 cada inversor tendrá sus expectativas. No busca palabros ni fórmulas matemáticas, busca que su dinero retorne con creces. Entonces, si lo que persigues es que te inviertan 100k en tu empresa por un 10% de participación, o bien convences al inversor de que dentro de 5 años vas a vender la empresa por 10 millones para que reciba su millón, o difícilmente nacerá el amor en esa relación.

Ésta es la base. Entendido esto, el resto será más fácil de digerir.

 

La Ley de Oferta y Demanda.

Este es otro punto importante a tener en cuenta. Ya veremos más adelante que es posible realizar una valoración basada en un método objetivo, el Descuento de Flujo de Caja que en mi opinión es el único válido aunque ha sido prostituido por muchos en el sector del emprendimiento dado que es muy complicado concretar los flujos de caja de una startup. Pero, a poco que se entiendan las matemáticas, se sabe que esa mayor incertidumbre significa que hay más riesgo y que eso precisamente es lo que hace el Descuento de Flujo de Caja; ponderar los flujos futuros en base al riesgo percibido.

La incertidumbre de los flujos proyectados para Repsol es menor que la de tu empresa, claro, por eso el accionista Repsol no espera multiplicar su dinero por 10 en 5 años. En realidad, el Descuento de Flujos de Caja es lo que ya hemos visto (si yo pongo 100k quiero recibir 1 millón), pero aplicando un método más sofisticado.

Volviendo a la oferta y demanda, por muy objetivos que seamos en nuestro método de valoración y por muy magníficas que sean las proyecciones que hagamos en Excel, al final lo que impera en la valoración de una startup es la ley de oferta y demanda.

O en otras palabras, donde coincida lo que el emprendedor está dispuesto a ceder con lo que el inversor está dispuesto a meter.  Ahí, en esa intersección, está el valor real de una empresa.

El problema reside en que el gráfico de oferta y demanda en el caso de una startup normalmente se parece más a esto:

ofertaydemanda

Las dos líneas no coinciden en ningún punto, por lo que o alguno de los dos cambia radicalmente de expectativas o todos sabemos lo que va a pasar.  Sí, la empresa valdrá 0 porque no se realizará ninguna operación. Entonces, primer punto para el emprendedor: bajar sus expectativas. Eso o pedir una segunda hipoteca para prescindir del inversor.

Pues bueno, entre que nos aseguramos que nuestras expectativas son realistas, desplazando nuestra curva hacia la izquierda y nos apalancamos en un buen plan de negocio y discurso para aumentar la confianza del inversor en nuestro proyecto, desplazando su curva hacia la derecha, conseguimos sentar un escenario de posible acuerdo.

 

La Ley de Maduración.

Una vez superado el dilema de la ley de oferta y demanda tenemos un posible cierre y, por tanto, un posible precio. Este precio ahora depende de la ley de maduración. Cuanto más maduro está el proyecto, menor el riesgo y por tanto el inversor pedirá menos retorno, lo que se traduce en una valoración mayor. Es decir, la valoración de tu empresa puede ser mayor a medida que el proyecto esté más o menos consolidado.  Simplificando, depende de en cuál de estas cuatro fases se encuentra:

IDEA: sólo está sobre papel.

PROTOTIPO: tenemos algo ya funcional.

VENTAS: alguien está dispuesto a pagar por esto

DESARROLLO: modelo de negocio comprobado y rodado.  Ahora necesito gasolina para crecer.

 

La Ley de la Confianza.

Olvídate de métodos y olvídate de obtener un valor objetivo e irrefutable, es cuestión de confianza en tu promesa, de lograr que tanto emprendedor como inversor confíen en la ejecución del plan de negocio. Si existe confianza en la ejecución del plan de negocio presentado, el método de Descuento de Flujos de Caja es la solución para establecer una valoración razonable. Me refiero a que con la base de unas proyecciones financieras, profesionales, realistas y que el inversor se pueda creer, debes establecer un valor objetivo razonable (VOR) a defender frente a potenciales inversores.

El discurso ante un inversor lo resumiría  de la siguiente forma:

  1. Tengo un plan de negocio creíble.
  2. Tengo un equipo capaz de cumplirlo.
  3. El resultado son estas proyecciones financieras.
  4. Generaremos estos flujos de caja para el inversor (¡¡¡La Pasta!!!)
  5. Aplico el método del Descuento de Flujo de Caja
  6. Obtengo la VOR.

Si crees en mi plan de negocio, confías en mí y en mi equipo, crees que las proyecciones financieras son alcanzables (dado que el método de DFC es reconocido universalmente como el mejor método para valorar una empresa o proyecto de inversión), blanco y en botella, tenemos la base para un negociación profesional. Vamos a centrarnos en debatir el plan de negocio y las proyecciones financieras que nos creamos, pero no discutamos las matemáticas.

Llegados a este punto, si aún te estás preguntando lo que significa WACC, NPV, VAN, TIR, IRR,ROI, ROCE, PRE-MONEY, POST-MONEY es que no has entendido nada. Sólo importan el flujo de dinero real y la respuesta al dilema ¿Cuánto voy a conseguir por cada euro que meto? y tú debes centrar todos tus esfuerzos en convencer al inversor que tu propuesta es creíble.

Bueno, no insisto más y vamos a entrar en la parte del Descuento de Flujos de Caja.

Es muy sencillo, después de haber trabajado bien el plan de negocio, haber decidido cuales son los criterios que sustentan tu negocio y haber construido unas proyecciones financieras creíbles como explico en mi eBook Proyecciones Financieras Para Conseguir Financiación, llegamos a una fila llamada EQUITY CASH FLOW o Flujo de Caja del Accionista.  Esta fila de tu Excel resuelve la duda principal de nuestro inversor: ¿Si meto 100, saco 1000? Y normalmente sale algo parecido a este gráfico:

EquityCashFlow

Negativo al principio porque corresponde a lo que pone el inversor, flujos muy pequeños o nulos después y al final un gran valor que refleja el valor residual o el Exit. El valor residual o Exit es el valor que tendrá esta empresa dentro de 5 años o lo que creemos que se le podría sacar en una posible salida.

La parte negativa el inversor se la cree, más que nada porque es el ahora y el importe que invertirá si decide acudir a la ronda de financiación. La parte del medio podría ser hasta 0, porque los primeros años de una startup no suele generar muchos flujos positivos y por tanto influye muy poco sobre la valoración.  El quid de la cuestión está en el valor residual o el Exit.

Aquí vuelve a interferir la incertidumbre y el escepticismo. ¿Cómo basas todo el valor de tu empresa en una posible salida dentro de 5 años? Pues porque es la razón por la que se invierte en una empresa. El inversor, consciente o no, no invierte porque tienes un producto estupendo, tampoco porque cree en el equipo emprendedor. Invierte porque todo eso le hace creer que dentro de 4 o 5 años va a obtener unas plusvalías.

Es posible que me repita, pero merece la pena, la clave está en tener un plan de negocio creíble. Si creo en el plan de negocio, me tengo que creer la foto de empresa que se describe en el plan de negocio en el año 5. Sólo queda convencer que esa salida es realista comparándolo con operaciones similares del presente.

En definitiva, todo se resume simplificando mucho  a que el inversor crea el siguiente razonamiento o similar: “Si meto 250k y la empresa dentro de 5 años vale 7,5 millones, con tener un 33% sacaré 2,5 millones y cumplo mi objetivo de multiplicar por 10 mi dinero.”

Ésta es la filosofía, ahora lo único que hacemos para sofisticarlo es, en vez de hacer esta regla sencilla, aplicar a cada uno de estos valores del Equity Cash Flow la fórmula del DFC para hallar que el valor de la empresa es 750k hoy y por 250k se debe obtener el 33%.

Lo explicaré en otro artículo más en detalle, en concreto cómo aplicar el método del Descuento de Flujos de Caja a tu empresa para hallar el valor, pero conocer las matemáticas sin entender lo explicado aquí carece de utilidad. Aparte, explicaré cómo este método además tiene la respuesta a ¿Qué pasa si me diluyo? Esta pregunta es muy habitual y está perfectamente respondida si usamos este método de valoración en unas proyecciones financieras bien planteadas.

Por tanto, llegados a este punto podemos resumir que:

  1. La esencia de la valoración está en la capacidad de generar pasta para el inversor.
  2. Si nuestras expectativas están fuera de mercado, nuestra empresa vale cero.
  3. A mayor maduración, menor riesgo y mayor valoración.
  4. Usamos el Descuento de Flujos de Caja para alcanzar una Valoración Objetivo Razonable.

Pero sobretodo, la valoración de tu empresa no es la aplicación de unas fórmulas matemáticas, sino de un plan de negocio creíble traducido a unas proyecciones financieras y flujos de caja de forma profesional.

Iván García Berjano. Socio Director FINANZIAPYME

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oct 15

 

A raíz de unas reflexiones de cómo valorar una startup de Enrique Lancis de Koliseo en su blog, he decidido compartir mi respuesta a través del blog de Finanziapyme.

Vamos a ver, en mi opinión sólo hay una forma de valorar un empresa y es centrándonos en el verdadero objetivo de un inversor al desembolsar su dinero en una startup “obtener una alta rentabilidad a su inversión multiplicando su dinero por mucho dentro de 5 años” ¿Cuánto? Pues eso depende del inversor y de lo que espera del tu proyecto, pero para sentar una base para iniciar la conversación x10, como indica Enrique en su blog está bien.

Por tanto, si aceptamos que un inversor lo que busca es hacerse más rico con tu proyecto la valoración se simplifica. Para ello hay que saber  cuánto valdrá esta empresa dentro de 4-5 años y que rentabilidad se espera sacarle teniendo en cuenta el alto riesgo de no cumplir el business plan que en principio se cree. Digo business plan que se cree porque ahí está la clave!!! Un inversor va invertir en tu proyecto porque cree en tu business plan, cree que eres capaz de producir los flujos de efectivo (la pasta gansa que les estás prometiendo) o es que crees que el inversor quiere una plataforma buenísima, un mercado grande, un modelo comprobado, un equipo impresionante??? Pues no, quiere todo eso para conseguir su objetivo; ser más rico invirtiendo en tu proyecto.

Bueno, si estáis de acuerdo que el objetivo del inversor es sacarle una rentabilidad determinada a su inversión, la valoración debería ser un proceso fácil.

1. Acordar un business plan y proyecciones financieras ambicioso pero que ambas parte confíen en poder cumplir.

2. Estimar por cuanto se puede vender la empresa cuando cumpla el business plan acordado dentro de 5 años.

3. Calcular que % hay que ceder para que el inversor se lleve la rentabilidad deseada o dicho de otra forma… Qué % porcentaje debo ceder para que él multiplique su dinero por 10???

Fácil ¿no?

No nos engañemos, no va ser tarea sencilla porque todo esto tiene un pequeño truco… saber por cuánto podré vender mi empresa dentro de 5 años. Sin embargo, si usamos el sentido común y partimos de una premisa muy importante: nos creemos la situación del año 5 que estamos pintando, el tema se simplifica porque al fin y al cabo una empresa ni se va a vender por x100 EBITDA, ni por x2. Es razonable pensar que entre x5 y x15 es un rango creíble que dependerá de la capacidad de seguir creciendo que tendrá la empresa dentro de 5 años y la cantidad y calidad de las salidas posibles.

Confieso que no propongo una fórmula mágica, pero centrando la negociación en temas cuantitativos y en el verdadero objetivo de la inversión – “la rentabilidad” – por lo menos se sienta la base para establecer el verdadero valor que como cualquier elemento en venta se encuentra donde coincide el precio al que el vendedor está dispuesto a vender con el precio al que el comprador está dispuesto a comprar ;)

 

Iván García Berjano. Socio Director FINANZIAPYME

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